Se busca el centro: Crónica de una desaparición anunciada
Ciudad de México, 17 de octubre de 2026.
Con profunda consternación, el Comité Nacional de Búsqueda de Cosas Moderadas informa que el Centro Político, de edad indefinida y complexión mediana, fue visto por última vez cuando intentaba cruzar la calle entre dos camiones de campaña que venían en sentido contrario y a gran velocidad.
Tras recabar todas las versiones, el Comité concluyó que el centro es, simultáneamente, el que aparece en todos los programas y el que no aparece en ninguna boleta.
Un analista aseguró que "el centro ya no es relevante", con la tranquilidad de quien nunca lo invitó a una mesa. Otro, más sensible, lamentó que se haya "vaciado" y culpó a la polarización, la fragmentación y el precio de la canasta básica. Un tercero, más práctico, explicó que el centro se fue porque nadie le contestó el teléfono.
El sentir ciudadano
Mientras tanto, las encuestas arrojan un dato incómodo, de esos que arruinan una buena hipótesis: el ciudadano promedio, el que ni lee los discursos ni va al mitin, sigue ubicándose cerca del 5 en la escala ideológica, un poco para allá, un poco para acá, pero ahí, en la banqueta de en medio, esperando a que alguien lo voltee a ver. Es decir, el centro no desapareció. Los que desaparecieron fueron los candidatos que lo representaran.
Consultada por esta redacción, la reconocida profesora Rodríguez de filosofía recordó que Aristóteles ya había advertido que la virtud consiste en un justo medio entre el exceso y el defecto, y que ese punto no es tibieza, sino algo que cada quien debe calcular con prudencia según las circunstancias. Añadió que el estagirita jamás imaginó que, veinticuatro siglos después, el justo medio tendría que defender su postura en una sección de comentarios. "La valentía no es temeridad ni cobardía", resumió, "pero en campaña eso no cabe en un tuit".
Algunos afectados se han manifestado con moderación y prudencia al respecto:
Marta, contadora de 43 años: "Yo no me fui a ningún lado, siempre he estado aquí. Son ellos los que se mudaron", dijo mientras revisaba por tercera vez la boleta sin encontrar a nadie que la convenciera.
Don Efraín, jubilado: Votante de "depende de quién se porte menos mal", se mostró cauto: "A mí me gustaría que alguien propusiera algo razonable. No pido que me emocione, nomás que no me asuste".
Luis, repartidor de 29 años: "Los de un lado me dicen que si no pienso como ellos soy cómplice, y los del otro lo mismo. Yo solo quería opinar que las dos cosas tienen algo de razón y me bloquearon en ambos grupos de WhatsApp".
Una joven anónima: "Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. Pero ya nadie vende velas de término medio".
Consultado sobre su intención de voto, un ciudadano de centro respondió "déjame pensarlo", y a la fecha de esta publicación sigue pensándolo.
Las reacciones políticas
Un vocero de la derecha afirmó que el centro "siempre ha sido de los nuestros". Uno de la izquierda dijo lo mismo, pero ofendido. Un tercero, que se presenta como "ni lo uno ni lo otro", propuso declarar al centro Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, con la condición de que nadie lo toque.
Desde un lugar no revelado, el propio Centro Político hizo llegar a esta agencia un comunicado en el que se declara "víctima de una campaña de olvido sistemático". "Nadie me ha preguntado cómo estoy", se queja el texto, "pero todos hablan en mi nombre: unos para decir que me fui, otros para jurar que me tienen guardado en el clóset". Y añade: "Me acusan de tibio, de indeciso y de aburrido, y lo único que hice fue negarme a gritar". El documento termina con una exigencia: un minuto de silencio nacional, "pero sin que nadie lo aproveche para hacer campaña".
Fuentes cercanas al Centro aclaran que, al cierre de esta edición, el comunicado seguía sin firma porque "no encontró en qué lado ponerla".
El Comité pide a la ciudadanía que, si lo ve, no lo asuste ni le pregunte por quién va a votar.
Elaborado con asistencia de inteligencia artificial (Claude)